viernes, 7 de agosto de 2009

Benditos castigos

07/08/09
Benditos castigos que llueven del cielo
de dioses tan justos que duele mirar,
de dioses tan fríos que son puro hielo,
de dioses que nunca consigo alabar.

Castigos malditos que sufro y que anhelo,
son sólo pecados que he de expiar,
son la penitencia que cumplo con celo,
no existe la suerte, no existe el azar.

Su Ley rige el cielo y rige la Tierra,
y todo obedece a Su Voluntad.

Somos sólo insectos en constante guerra,
que sueñan que luchan por su libertad.

Somos los esclavos de un dios que no yerra,
de un dios que no sabe bien qué es la bondad.

Soy sólo un creyente que a su dios se aferra
y nada interesa si existe en verdad.

Ínfimo recuerdo

25/06/09
El más ínfimo recuerdo de ti es un mundo.
Es un mar que me ahoga si en él me hundo,
que me anega de sueños mientras lo inundo
de un llanto tan agrio como el dolor.

El más ínfimo recuerdo de ti lo es todo:
es la locura, la añoranza, es el pavor,
miedo de encontrar entre tus brazos acomodo,
habituarme a sufrir como a tu olor.

Un suplicio
como un vicio.
Una droga
que me ahoga.
Y lloro mientras toso;
y sufro sin reposo
este humo
que presumo
es de mis propias cenizas,
de un corazón
que se hizo trizas.

Apenas

29-V-2009
Apenas había nacido cuando ya te buscaba;
apenas el mundo existía
cuando tú me llamabas.

Apenas sabía
qué quería,
que te amaba.

Apenas cada rima
forcejeaba con las otras,
se encabalgaban como potras
en lo alto de la cima.

Apenas cada verso
en si
tenía sentido.
Ni a ti
ni a mí
el pérfido universo
había concebido.

Apenas el ritmo existía y nos mecía en su cuna,
apenas había melodía y nos cantaba la luna.
Apenas fulgían las estrellas;
apenas el mar masturbaba
las playas con dedos fríos,
ni los ríos
mancillaban doncellas
con agua cristalina y pura;
apenas la noche exhibía
su luminosa negrura.

Apenas sabía
que el amor nunca dura.

Mirias de Valquirias

18/05/09
Con un susurro apenas audible
altero tu mundo con un solo gesto.
Soy capaz de hacer efímero lo irreversible
y a cualquier juego vano y frívolo me presto.

Con un solo verso, tal vez unas palabras,
te doy un universo para que a mí lo abras,
para que a mí lo postres
mientras que tu te arrastras.

Perpetro alguna bondad
cuando ya no sé que hacer.
La disfrazo de maldad
para verte enfurecer.

Caprichoso, vacuo y necio,
de un numen siempre ilusorio
a veces me vanaglorio
y otras veces me desprecio.

Y me elevo a los altares
entre musas y valkirias
que por miles, que por mirias
me rodean como mares.

Y desciendo a los infiernos
y me arrastro por el lodo
y reniego ya de todo,
de lo vil y lo superno...

… Y disfruto cual beodo
lo fugaz, que es siempre eterno.

No es Poesía

15-V-09
No es poesía para niños,
no es poesía para amantes,
no es poesía de inocentes.
No es poesía del cariño,
es poesía de farsantes,
es poesía de dementes.

Es poesía de ladrones
y de los delincuentes;
es poesía de pasiones.
No es poesía a boca llena,
es poesía de entre dientes,
de dolor y condena,
de sufrir mientras mientes.
Una gota de amor
y un mar lleno de pena.
Es poesía de dolor
que por dentro envenena.

No es susurro de un amante,
es el grito de un demente.
No es futuro, tan distante,
es pasado y es presente.

No es tu boca ni tus labios,
sino la promesa rota
por aquel nicho que besa.
No es palabra de algún sabio,
balbuceo de un idiota
que en tus ojos se embelesa.

No es romántica y bonita,
es malvada y es hermosa,
es la espina de una rosa,
nunca fue una margarita.

No es poesía,
no es un canto
de alegría...
… es un llanto
de agonía;
desencanto
noche y día.

viernes, 15 de mayo de 2009

Escribo poesías

13-V-09
Escribo poesía
como golpearía,
ansioso, tu cuerpo,
como el mal se extirpa.

Escribo poesía
con lágrimas frías
en mis ojos muertos.

Escribo poesía
sólo los días
que no despierto.

Escribo poesías
en noches frías:
un sueño incierto.

Escribo poesías
que no querías;
te desconcierto.

El laberinto de cristal

2-5-06
I

El sol que atraviesa
el cristal me hiere:
un rayo que besa
con fuego mi rostro.
Su fuerza perversa
en la noche muere,
pero a su calor,
sudando, me postro.

En un invernadero
extraña flor parezco.
Soy un ejemplar único
agostado y marchito,
con un aroma pútrido.
El dolor que padezco
Se me antoja infinito.

Acuciando la vista
creo que te he de ver
mostrándome el final.
Perdona que te insista.
¿Tú no eres aquel ser
que me hizo tanto mal?
Aquel Dios vengativo,
aquel ser infernal
que sin ningún motivo
me quiso perdonar.
Tristeza sin medida,
sufrimiento sin par.
¡Estoy muerto o vivo?

La luz, la oscuridad
de noches y de días
se alternan sin parar.
De noche me desvelo
intentando encontrar
una estrella en el cielo,
luz en la oscuridad.
De día es imposible
encontrar una sombra
en la que descansar
bajo un muro invisible.
Oigo como me nombra
su hijo la soledad.


II

A través del vítreo
puedo contemplar
tu rostro níveo
fuera de lugar.
A través de tus pupilas
veo el horizonte
donde se perfila
la oportunidad
de la libertad
en que apenas creo.

Hazme el favor, ponte
hoy en mi lugar,
ve lo que yo veo.
Sé un Prometeo
dispuesto a luchar,
a desafiar
a todos los dioses,
sin nunca escuchar
todas esas voces
que son la verdad.


III

Golpe tras golpe, intentando atravesar el laberinto,
como una mosca contra un cristal
todos mis esfuerzos son inútiles.
Y aunque puedo ver el final
de este eterno tormento, de este laberinto,
nunca lo he de alcanzar.

En un inmenso vacío,
sin luz ni oscuridad,
calor extremo o frío
y siempre… soledad.

Luminoso y oscuro,
ominoso y tan duro,
de infinita crueldad.
Laberinto fatal;
es tan perfecto y puro
como lo es su cristal.