martes, 7 de junio de 2011

Las más altas cotas

24/04/11
He alcanzado
a tu lado
las más altas cotas
de hipocresía
en mi poesía.

Promesas rotas,
verdades incautadas,
llamar a furcias hadas
y mil mentiras más.

Volando siempre a ras
de un suelo en que me estrello;
todo dolor es bello
cuando se queda atrás.

Predico lo incorrecto,
trazo un camino recto
que nunca es un atajo.
Reniego del trabajo,
me embriago en lo imperfecto.

He escrito un mito
con sus diosas
inmortales,
son preciosas
femmes fatales
que poner sobre un altar,
que bañar sólo con llanto
en un sacrosanto
bar.

He compuesto una rapsodia
a esa mujer que me odia;
nunca me paré a pensar

si mi llanto era un castigo,
si mi canto era un amigo,
o si la debí olvidar.

He perdido
el tiempo suficiente
oyendo tus quejidos,
sondeando tu inconsciente
con bellas majaderías
que susurras a mi oído
y que tú llamas poesías
y son obra de un demente.

Ya no

22/04/11
Porque ya no quiero
el contacto
de sus labios,
ya no muero
por el tacto
de sus manos.

Y ahora rabio
ante el acto,
siempre insano,
de un te quiero.

La amargura es la clausura
de este pecho.
La locura esta al acecho.
Poco dura
un amante
satisfecho.

Cada instante
es un lustro
cuando frustro
las visitas
a tu lecho.

El desprecio
con que irritas
es el precio
de aquella noche distante
en que sólo era importante
ser tu amante,
ser un necio.

Te enseño

20/04/11
Te enseño
a perpetrar tu sueño
en mitad de la noche oscura.

A esconderte
de tus deberes
y a escapar
de la muerte,
si quieres
seguir con esta locura.

Te enseño
a preparar beleño,
el veneno que es la cura.

Retando a las olas

20/04/11
Retando a las olas,
sintiéndome a solas
más vivo que nunca.

Buscando una ruta
a la negra gruta,
la cruel espelunca.

Combato a los mares,
me elevo entre altares
de sangre y de vino.

Y cierro los ojos
ante los antojos
de este Mar divino.

miércoles, 6 de abril de 2011

Mi regalo

6-4-11
Te regalo no más verme,
ni esconderme
entre tus sueños.
Te regalo no robarte
ni el instante más pequeño.

Ya te regalé una parte
de este corazón zahareño.

lunes, 14 de febrero de 2011

El tiempo justo

13/02/11

Tengo el tiempo justo para morir con algo de dignidad,
para escapar del yugo de la vida en elegante y necesaria soledad.

Tengo el tiempo justo para escupir en tu boca abierta
y derribar a patadas la puerta
de la más absoluta mediocridad.

Tengo el tiempo justo para reconocer mis errores con una sonrisa,
regodearme en ellos sin contrición,
para creer que existe la poetisa
que con sus versos me llegue al corazón.

Tengo el tiempo justo de condenar mis poemas malditos
y recitarlos a fuerza de esfuerzo con grotescos gritos.

Tengo el tiempo justo de renegar de lo elevado
ahora que me espera el foso y los gusanos,
de disfrutar los vanos
himeneos de tus manos
a tu lado.

Tengo el tiempo justo para derrocharlo en charlas entorchadas
con hadas
que perdieron la inocencia,
aprendiendo de mi ciencia
de vivir en la inconsciencia.

Tengo el tiempo justo para hablar solo con Dios,
quien habla solo espera hablar a Dios un día,
y ya solos los dos
seremos solo uno
en la agonía:
vos,
yo
o ninguno
(aquí una sonrisa torcida).

Tengo el tiempo justo para no despedirme de la vida,
ni de ti, ni de mí, ni de vosotros;
ni de la Ministra de Cultura,
ni de los potros
de tortura.

Tengo el tiempo justo y lo estoy perdiendo
como pierdo la paciencia
escribiendo
la incoherencia
de este mundo
que no entiendo,
tan inmundo,
tan horrendo.

Tengo el tiempo justo y no lo vendo.

domingo, 5 de diciembre de 2010

Metapoesía

11/11/10 - 12/11/10
El ritmo es esa mujer
que controla todo tu tiempo,
que siempre te hace ver
lo monótono del momento.

Yo quiero huir de su férreo control,
romper sus grilletes de acero.
Entregarme de noche al placer del alcohol
y volver de mañana con gesto altanero.

Quiero ritmos quebrados,
perdidos,
hallados;
un ruido
que cambie de estado
si yo lo he querido.

A veces da libertad
y otras te la quita,
rehuye la soledad
y la métrica la excita.

Se suele unir a la rima
en una orgía que anima
a perderse entre sus versos,
en un trío que te incita
a quedarte en él inmerso.

Pero no puedo soportar sus celos
y manías.
Yo he de ser libre para urdir
en un caótico plan
mi inhóspita poesía.

He de romper cadenas y sacudirme yugos,
nunca volveré a dormitar
en
su duro regazo,
ya no quiero sentir
su gélido abrazo,
con esos brazos que aferran
y no consuelan,
esas extremidades de acero
que son más frías que el hielo,
que a veces busco (si soy sincero)
hallando un poco de consuelo.

Atrapo
los momentos de libertad que el ritmo mata
y cuando siento que la rima
me ata
olvido cuánto me estima
y escapo tan lejos como puedo,
vomitando un torrente de poesía;
transitando tierras inexploradas
me subo a lo más alto del cerro
y grito mis poesías: casi vuelo.
Pero cuando tengo miedo
de no surcar
el cielo,
de no poderme alzar
y estrellarme contra el suelo,
entonces visto las alas de la rima
y planeo por el cielo
hasta la más alta cima.

Baudelaire, Shakespeare, Quevedo

Cuando la rima
coge mi mano
harto cansina
dejo que arda
llena de celos
que me dan alas,
corro a mi rima bastarda,
aquella que yo he creado
de un padre consonante
que nunca acude al llanto
de aquel hijo olvidado.

Soy un poeta zahareño,
no seguiré más las reglas
y esto no tiene ya arreglo.

P.D: Metapoesía
de facto;
o un acto
de rebeldía